|
Cuando
en 1881 se inauguró la estación de ferrocarril,
ramal Luján-Pergamino, se fundó oficialmente el
pueblo, el cual se comenzó a consolidar en los siguientes
años, a partir de una serie de ventas de tierras. En sus
comienzos se caracterizó por ser un centro de acopio y
despacho de la producción zonal, en la cual predominaban
los emprendimientos agrícolas y ganaderos.
Un lugar interesante para
visitar es la capilla San Carlos de Borromeo, inaugurada en el
año 1906. La cual es de estilo neo romántico con
fachada de ladrillos de junta enrasada.
Si bien la estación
de trenes fue clausurada en su función hace 30 años,
hoy presta albergue a un importante conjunto de actividades culturales
que se dan cita allí. Por ejemplo, todos los domingos
funciona la feria artesanal y se ofrecen paseos a caballo o en
carruajes. Junto a la estación está el Museo Rural,
espacio donde se exponen una serie de herramientas relacionadas
con la actividad agrícola.
Ver Videos de Carlos Keen
Su patrimonio está
constituido por un bello paisaje natural y urbano, caracterizado
por una arquitectura doméstica, la cual originó
un conjunto homogéneo que se articula alrededor de las
tierras del ferrocarril, con sitios agradables que forman parte
de su identidad y memoria colectiva y dan marco a una forma de
vida muy particular. Por Decreto Municipal, Carlos Keen ha sido
declarado de interés municipal, dándose importancia
a la conservación y preservación de los valores
ambientales de la localidad. También, Carlos Keen fue
declarado de interés turístico provincial por Resolución
Nº 17 del 31 de mayo de 1990, dictada por la Subsecretaría
de Turismo de la Provincia de Buenos Aires. Recientemente, el
15 de mayo del 2007 Carlos Keen ha sido declarado de "Interés
Histórico Nacional" por decreto N. 513/2007.
Actualmente en la localidad
se ha desarrollado la gastronomía rural, un nuevo tipo
de comercio que dinamiza significativamente la economía
local. Empanadas, pastas de la abuela, picadas, escabeches, carnes
varias al asador, parrillada de verduras son algunos sabrosos
ejemplos de las especialidades propuestas por este bello pueblo.
Lugares interesantes a visitar son: restaurante Angelus, restaurante
la Casona de Carlos Keen, la Granja Campo Abierto, el bar del
pueblo, restaurante Maclura, la Casa de Té El Jardín
de Noideé, restaurante Bien de Campo y el Club Social.
Si el viajero desea pernoctar
en la localidad y disfrutar varios días de su encanto,
puede hacerlo en cabañas, camping o estancias que muy
bien lo atenderán.
En resumen, Carlos Keen
es una excelente opción para que la familia pase un domingo
de campo; disfrutando de los placeres que solo la naturaleza
le puede ofrecer. En el pueblo comerá bien, tomará
sol, dormirá la siesta bajo un frondoso árbol,
andará a caballo, escuchará historias de hombres
de campo y volverá a su hogar, pensando que alguna otra
vez deberá volver a tan acogedor lugar. |
|
A 15 km de la ciudad de Luján,
por un camino lleno de baches que atraviesa varias chacras, el
pueblo de Carlos Keen permanece detenido en el tiempo y conserva
el encanto de antaño. En un radio de un km y medio de
pampa ondulada se desprenden las casas con patios inefables,
la iglesia de principios de siglo y los personajes de un lugar
que, como en una vuelta de tuerca, parece ganarle al destino.
"En 1930 Carlos Keen, acá nadie lo pronuncia con
i, tenía 3500 habitantes y era el primer pueblo del partido
de Luján. En esos años, la estación de tren
tenía tres galpones para almacenar mercadería.
Antes de la ruta 7, había 8 estaciones de servicio, hoteles.
Jáuregui y Flandria se llevaron la gente de acá.
Y por la estación ya no pasa el tren. Sin embargo, ahora
parece que hay un reflote. Y cuando hay movimiento, siempre algo
se pellizca", señala Rebottaro,antiguo habitante
del pueblo e integrante de una de las familias mas numerosas
y tradicionales.
Parece que una varita
mágica tocó al pueblo, que conserva su magia auténtica.
Los fines de semana conviven los lechones y las gallinas con
los autos relucientes y la gente que, por las tardes, se sienta
a tomar el fresco, con mate y facturas, en la puerta de las casas.
En una manzana y media hay cinco restaurantes --Maclura, Angelus,
La Casona de C.K., Bien de Campo y el flamante La Villa de Carlos
Keen--; la estancia La Rosada; el bar, donde los parroquianos
apuran una ginebrita; la biblioteca; la iglesia, y la feria de
artesanos Pueblo del Sol, que abre los fines de semana en la
antigua estación que dio nombre al pueblo.
la iglesia de San Carlos
Borromeo fue donada por Francisco Irure; se comenzó a
construir en 1895 y fue inaugurada en 1906.
El alma y la hospitalidad
de la gente se cuela por los ladrillos del pequeño pueblo
de Carlos Keen. |